viernes, 9 de marzo de 2012

Tercer Domingo de Cuaresma – Ciclo B


Domingo 11 de Marzo, 2012

Tú tienes, Señor, palabras de vida eterna
Señor, eres mi refugio y salvación

Primera Lectura
Lectura del libro del Éxodo (20, 1-17)
En aquellos días, el Señor promulgó estos preceptos para su pueblo en el monte Sinaí, diciendo:
“Yo soy el Señor, tu Dios, que te sacó de la tierra de Egipto y de la esclavitud. No tendrás otros dioses fuera de mí; no te fabricarás ídolos ni imagen alguna de lo que hay arriba, en el cielo, o abajo, en la tierra, o en el agua, y debajo de la tierra. No adorarás nada de eso ni le rendirás culto, porque yo, el Señor, tu Dios, soy un Dios celoso, que castiga la maldad de los padres en los hijos hasta la tercera y cuarta generación de aquellos que me odian; pero soy misericordioso hasta la milésima generación de aquellos que me aman y cumplen mis mandamientos.
No harás mal uso del nombre del Señor, tu Dios, porque no dejará el Señor sin castigo a quien haga mal uso de su nombre.
Acuérdate de santificar el sábado. Seis días trabajarás y en ellos harás todos tus quehaceres; pero el día séptimo es día de descanso, dedicado al Señor, tu Dios. No harás en él trabajo alguno, ni tú, ni tu hijo, ni tu hija, ni tu esclavo, ni tu esclava, ni tus animales, ni el forastero que viva contigo.
Porque en seis días hizo el Señor el cielo, la tierra, el mar y cuanto hay en ellos, pero el séptimo, descansó. Por eso bendijo el Señor el sábado y lo santificó.
Honra a tu padre y a tu madre para que vivas largos años en la tierra que el Señor, tu Dios, te va a dar. No matarás. No cometerás adulterio. No robarás. No darás falso testimonio contra tu prójimo. No codiciarás la casa de tu prójimo, ni a su mujer, ni a su esclavo, ni a su esclava, ni su buey, ni su burro, ni cosa alguna que le pertenezca”.
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Salmo Responsorial Salmo 18
Tú tienes, Señor, palabras de vida eterna.
La ley del Señor es perfecta del todo y reconforta el alma; inmutables son las palabras del Señor y hacen sabio al sencillo.

En los mandamientos del Señor hay rectitud y alegría para el corazón; son luz los preceptos del Señor para alumbrar el camino.

La voluntad de Dios es santa y para siempre estable; los mandamientos del Señor son verdaderos y enteramente justos.

Que te sean gratas las palabras de mi boca y los anhelos de mi corazón. Haz, Señor, que siempre te busque, pues eres mi refugio y salvación.

Segunda Lectura
Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los corintios (1, 22-25)
Hermanos:
Los judíos exigen señales milagrosas y los paganos piden sabiduría. Pero nosotros predicamos a Cristo crucificado, que es escándalo para los judíos y locura para los paganos; en cambio, para los llamados, sean judíos o paganos, Cristo es la fuerza y la sabiduría de Dios. Porque la locura de Dios es más sabia que la sabiduría de los hombres, y la debilidad de Dios es más fuerte que la fuerza de los hombres.
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Evangelio
† Lectura del santo Evangelio según san Juan (2, 13-25)
Gloria a ti, Señor.
Cuando se acercaba la Pascua de los judíos, Jesús llegó a Jerusalén y encontró en el templo a los vendedores de bueyes, ovejas y palomas, y a los cambistas con sus mesas. Entonces hizo un látigo de cordeles y los echó del templo, con todo y sus ovejas y bueyes; a los cambistas les volcó las mesas y les tiró al suelo las monedas; y a los que vendían palomas les dijo: “Quiten todo de aquí y no conviertan en un mercado la casa de mi Padre”.
En ese momento, sus discípulos se acordaron de lo que estaba escrito:
El celo de tu casa me devora.
Después intervinieron los judíos para preguntarle:
“¿Qué señal nos das de que tienes autoridad para actuar así?”
Jesús les respondió:
“Destruyan este templo y en tres días lo reconstruiré”. Replicaron los judíos: “Cuarenta y seis años se ha llevado la construcción del templo, ¿y tú lo vas a levantar en tres días?”
Pero él hablaba del templo de su cuerpo. Por eso, cuando resucitó Jesús de entre los muertos, se acordaron sus discípulos de que había dicho aquello y creyeron en la Escritura y en las palabras que Jesús había dicho.
Mientras estuvo en Jerusalén para las fiestas de Pascua, muchos creyeron en él, al ver los prodigios que hacía. Pero Jesús no se fiaba de ellos, porque los conocía a todos y no necesitaba que nadie le descubriera lo que es el hombre, porque él sabía lo que hay en el hombre.
Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.
Comentario a la Palabra de Dios
            Queridos hermanos y hermanas, que el Dios de la vida permanezca siempre con todos ustedes y que la paz de Cristo habite en sus corazones y sean signo de la presencia del Amor en medio del mundo por medio de la acción del Espíritu Santo.
            El evangelio de Juan que leemos en este domingo, no habla sobre el templo de Jerusalén. Es un tema importante para el judío, pues es el centro de las instituciones y símbolo de la gloria y el poder de la nación judía (tanto la residente en Palestina como la que se encuentra en la Diáspora), el templo es signo de la presencia de Dios en medio de su pueblo.
            El hecho de que se nos presente a Jesús en el evangelio con un “látigo con cuerdas” hace referencia a la frase “el látigo del Mesías”, para significar la fuerza de la irrupción de la era mesiánica. Por eso, si Jesús hace uso del “látigo” no deja duda sobre quién es Él.
            Para entender un poco sobre lo que sucedía, es decir, porqué el templo se había convertido en un banco, es necesario saber que los llamados cambistas representaban “el sistema financiero” de la época. Todos los varones judíos mayores de 21 años estaban obligados a pagar un tributo anual al templo, e infinidad de donativos en dinero iban a parar al tesoro del templo. El templo de Jerusalén llegó a ser uno de los mayores “bancos” de la antigüedad. El sistema de cambio era necesario porque al pagar el tributo y los donativos no se podía hacer en monedas que llevasen la efigie imperial, considerada idolátrica por los judíos, entonces el templo acuñaba su propia moneda y quienes iban a pagar, previamente tenían que cambiar sus monedas por las del templo, esto no era gratuito, sino que los cambistas cobraban naturalmente una comisión.
            En este acto de volcar sus mesas y tirar sus monedas, Jesús estaba atacando o quejándose de un sistema que sistema económico que se aprovechaba de lo religioso para obtener ganancias. Si bien Jesús expulsa a todos, sin embargo se refiere al final a los vendedores de palomas diciéndoles que quiten todo de ahí. Se puede interpretar que como los pobres ofrecían en sus cultos a Dios las palomas, los que hace responsables de la corrupción del templo, dejando ver la preocupación de Dios por la gente, especialmente los pobres, y su enojo por quienes hacen negocio con su pobreza.
            El templo es casa de oración y ellos la han convertido en “casa del mercado”, donde el dios es el dinero. En su lenguaje, Jesús expresa que destruyan este templo y que lo reconstruirá en tres días, los judíos no entienden el lenguaje, pues se refería a otro tempo, es muy propio de Juan crear estos mal entendidos, pero que ayudan a pasar de un lado a otro para poder descubrir el mensaje que está de fondo y que es el principal. Jesús se pone él mismo como templo de Dios. En el fondo, Jesús nos muestra que el poder del resucitado, en su propia pascua, dará el verdadero sentido al “templo de Dios”, así, el verdadero templo de Dios no requiere edificios sino cuerpos vivos, templos resucitados; estos son los verdaderos santuarios de Dios. Jesús viene a proponer un verdadero templo y culto a partir de su misma persona, de su pascua y de su acción en nuestras vidas, templos de su Espíritu.
            Que en este tiempo propicio de conversión y de salvación podamos ir dejándonos restaurar como templos vivos donde se rinda verdadero culto en el espíritu mismo del Resucitado. Amén.

domingo, 12 de febrero de 2012

Sexto Domingo del Tiempo Ordinario – Ciclo B


Domingo 12 de Febrero, 2012

Día del Señor
Señor, muéstranos tu gloria y tu compasión
Sírveme de defensa, Dios mío

Primera Lectura
Lectura del libro del Levítico (13, 1-2. 44-46)
El Señor dijo a Moisés y a Aarón: “Cuando alguno tenga en su carne una o varias manchas escamosas o una mancha blanca y brillante, síntomas de la lepra, será llevado ante el sacerdote Aarón o ante cualquiera de sus hijos sacerdotes.
Se trata de un leproso, y el sacerdote lo declarará impuro. El que haya sido declarado enfermo de lepra, traerá la ropa descosida, la cabeza descubierta, se cubrirá la boca e irá gritando: ‘¡Estoy contaminado! ¡Soy impuro!’ Mientras le dure la lepra, seguirá impuro, y vivirá solo, fuera del campamento”.
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Salmo Responsorial Salmo 31
Perdona, Señor, nuestros pecados.
Dichoso aquel que ha sido absuelto de su culpa y su pecado. Dichoso aquel en el que Dios no encuentra ni delito ni engaño.

Ante el Señor reconocí mi culpa, no oculté mi pecado. Te confesé, Señor, mi gran delito y tú me has perdonado.

Alégrense con el Señor y regocíjense los justos todos y todos los hombres de corazón sincero canten de gozo.

Segunda Lectura
Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Corintios (10, 31—11, 1)
Hermanos:
Todo lo que hagan ustedes, sea comer, o beber, o cualquier otra cosa, háganlo todo para gloria de Dios. No den motivo de escándalo ni a los judíos, ni a los paganos, ni a la comunidad cristiana. Por mi parte, yo procuro dar gusto a todos en todo, sin buscar mi propio interés, sino eI de los demás, para que se salven. Sean, pues, imitadores míos, como yo lo soy de Cristo.
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Evangelio
† Lectura del santo Evangelio según san Marcos (1, 40-45)
Gloria a ti, Señor.
En aquel tiempo, se le acercó a Jesús un leproso para suplicarle de rodillas: “Si tú quieres, puedes curarme”. Jesús se compadeció de él, y extendiendo la mano, lo tocó y le dijo: “¡Sí quiero: Sana!” Inmediatamente se le quitó la lepra y quedó limpio.
Al despedirlo, Jesús le mandó con severidad: “No se lo cuentes a nadie; pero para que conste, ve a presentarte al sacerdote y ofrece por tu purificación lo prescrito por Moisés”.
Pero aquel hombre comenzó a divulgar tanto el hecho, que Jesús no podía ya entrar abiertamente en la ciudad, sino que se quedaba fuera, en lugares solitarios, adonde acudían a él de todas partes.
Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.
Comentario a la Palabra de Dios
            Queridos hermanos y hermanas, que el Dios de la vida permanezca siempre con todos ustedes y que la paz de Cristo habite en sus corazones y sean signo de la presencia del Amor en medio del mundo por medio de la acción del Espíritu Santo.
            En la primera lectura se nos presenta cómo en la tradición judía la enfermedad era considerada como una maldición o castigo de Dios como una consecuencia del pecado de la persona en cuestión o de su familia. Como se la consideraba contagiosa, había una norma que excluía a la persona enferma de la sociedad. Era un marginado de la sociedad el leproso, y era -literalmente hablando- un muerto en vida, y era considerada normalmente incurable.
            Si aparecían síntomas de la enfermedad, los sacerdotes tenían la función de examinar al enfermo y diagnosticar si eran síntomas de la lepra, si era así la persona se la declaraba como “impura”, con todo lo que significaba como hemos leído en la lectura del libro del Levítico.
            En el evangelio de Marcos, en el parágrafo que leemos hoy, Jesús se encuentra con un leproso, que además de padecer la enfermedad se ha arriesgado a transgredir la ley que lo obligaba a permanecer alejado de la ciudad y de la sociedad.
            Jesús siente compasión del leproso y ve la acción de querer acercarse a Él, y lo toca, transgrediendo también Él la norma religiosa; y es que Jesús tiene en cuenta a la persona, mira la caridad y el amor por encima de una ley que esclaviza y margina. Jesús está a favor de la vida, y por eso pone a las personas en el centro.
            El leproso se dirige a Jesús y le dice: «si quieres, puedes limpiarme», y Jesús obra el milagro diciéndole “Sí quiero, queda sano”.
            La transgresión del leproso en pasar las barreras de la ley puede verse como un acto grande de fe hacia Aquél que podía sanarlo de su enfermedad, pero también puede interpretarse como un acto donde la fe flaquea, pues más allá de romper con las normas para acercarse a Jesús, le dice “si quieres, puedes limpiarme”. No hay un pedido directo de que Jesús lo limpie de su lepra, puede entenderse ese “si quieres” como un delegar la responsabilidad en Jesús por si el milagro no se realiza, pero también se puede ver como un respetar el designio de Dios sobre él sin forzar la voluntad de Dios al respecto. Como sea que haya sido, creo que estas son preguntas que podemos hacernos sobre nosotros y nuestra vida, es decir, si realmente estamos convencidos que Dios puede obrar el bien en nosotros, y de que debemos respetar su voluntad en lo que Él decida sobre nosotros y nuestras vidas; lo cual es un acto grande de entrega y desprendimiento hacia el Señor porque normalmente deseamos que las cosas sucedan como nosotros deseamos.
            Realizado el milagro, Jesús le manda que realice lo prescripto por la ley cuando un leproso se veía curado: los sacerdotes eran los encargados de verificar que un leproso estaba sano para poder reincorporarse nuevamente a la sociedad.
            Otro tema que aparece al final es sobre el llamado “secreto mesiánico” en el evangelio según san Marcos: Se nos presenta a un Jesús que constantemente hace callar o prohíbe que se hable y se divulgue quién es Él. Podemos interpretarlo como una invitación a descubrir al verdadero Mesías y no en el que cada uno tiene según sus criterios y sus anhelos mesiánicos, que podían apartar a la persona del verdadero Mesías. En definitiva, tal secreto nos viene bien para descubrir y redescubrir siempre y constantemente a un Jesús siempre nuevo y distinto, que nos enriquece con su persona y su mensaje.
            Estamos llamados a descubrirlo en nuestras vidas, allí donde el dolor y el sufrimiento, donde las alegrías y esperanzas de cada día habitan, pues es ahí donde este Jesús se hace presente para sernos compañero de camino. Amén.

viernes, 3 de febrero de 2012

Quinto Domingo del Tiempo Ordinario – Ciclo B


Domingo 05 de Febrero, 2012

Día del Señor
Alabemos al Señor, nuestro Dios
Demos gracias al Señor por su misericordia

Primera Lectura
Lectura del libro de Job (7, 1-4. 6-7)
En aquel día, Job tomó la palabra y dijo:
“La vida del hombre en la tierra es vida de soldado y sus días, como días de un jornalero. Como el esclavo suspira en vano por la sombra y el jornalero se queda aguardando su salario, así me han tocado en suerte meses de infortunio y se me han asignado noches de dolor. Al acostarme, pienso: ‘¿Cuándo será de día?’ La noche se alarga y me canso de dar vueltas hasta que amanece.
Mis días corren más aprisa que una lanzadera y se consumen sin esperanza. Recuerda, Señor, que mi vida es un soplo. Mis ojos no volverán a ver la dicha”.
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Salmo Responsorial Salmo 146
Alabemos al Señor, nuestro Dios.
Alabemos al Señor, nuestro Dios, porque es hermoso y justo el alabarlo. El Señor ha reconstruido a Jerusalén y a los dispersos de Israel los ha reunido.

El Señor sana los corazones quebrantados y venda las heridas, tiende su mano a los humildes y humilla hasta el polvo a los malvados.

El puede contar el número de estrellas y llama a cada una por su nombre. Grande es nuestro Dios, todo lo puede; su sabiduría no tiene límites.

Segunda Lectura
Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Corintios (9, 16-19. 22-23)
Hermanos:
No tengo por qué presumir de predicar el Evangelio, puesto que ésa es mi obligación. ¡Ay de mí, si no anuncio el Evangelio! Si yo lo hiciera por propia iniciativa, merecería recompensa; pero si no, es que se me ha confiado una misión. Entonces, ¿en qué consiste mi recompensa? Consiste en predicar el Evangelio gratis, renunciando al derecho que tengo a vivir de la predicación.
Aunque no estoy sujeto a nadie, me he convertido en esclavo de todos, para ganarlos a todos. Con los débiles me hice débil, para ganar a los débiles.
Me he hecho todo a todos, a fin de ganarlos a todos. Todo lo hago por el Evangelio, para participar yo también de sus bienes.
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Evangelio
† Lectura del santo Evangelio según san Marcos (1, 29-39)
Gloria a ti, Señor.
En aquel tiempo, al salir Jesús de la sinagoga, fue con Santiago y Juan a casa de Simón y Andrés. La suegra de Simón estaba en cama, con fiebre, y enseguida le avisaron a Jesús. El se le acercó, y tomándola de la mano, la levantó. En ese momento se le quitó la fiebre y se puso a servirles.
Al atardecer, cuando el sol se ponía, le llevaron a todos los enfermos y poseídos del demonio, y todo el pueblo se apiñó junto a la puerta. Curó a muchos enfermos de diversos males y expulsó a muchos demonios, pero no dejó que los demonios hablaran, porque sabían quién era él.
De madrugada, cuando todavía estaba muy oscuro, Jesús se levantó, salió y se fue a un lugar solitario, donde se puso a orar. Simón y sus compañeros lo fueron a buscar, y al encontrarlo, le dijeron:
“Todos te andan buscando”.
El les dijo: “Vamos a los pueblos cercanos para predicar también allá el Evangelio, pues para eso he venido”. Y recorrió toda Galilea, predicando en las sinagogas y expulsando a los demonios.
Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.
Comentario a la Palabra de Dios
            Queridos hermanos y hermanas, que el Dios de la vida permanezca siempre con todos ustedes y que la paz de Cristo habite en sus corazones y sean signo de la presencia del Amor en medio del mundo por medio de la acción del Espíritu Santo.
            En la primera lectura, del libro de Job, se nos presenta a este hombre y su protesta ante Dios por el dolor, que no tiene comprensión. En esta parte se ve la queja de Job ante el poco sentido que tiene la vida cuando está marcada por el dolor… el diálogo lleva a hacerle ver a Job que después de todo la confianza debe ponerla en Dios más allá del dolor. El salmo canta la confianza en un Dios grande que todo lo puede; tal confianza es la que Jesús vivirá en la misma cruz cuando encomienda su espíritu al Padre.
            Jesús, en el evangelio de Marcos sana la suegra de Pedro, al atardecer muchos vienen a buscarlo para que siga sanando enfermos, liberando a los poseídos por espíritus malos. Jesús se muestra como el que puede poner fin al dolor y sufrimiento de la gente, y esto puede ser algo no tan bueno, pues parece ser que con Él todo está asegurado. Pero Jesús rechaza el éxito, pues es ambiguo (“todos te andan buscando”): ¿Por qué viene la gente a Jesús? ¿Por seguir al Mesías en su mensaje de salvación, de redención y conversión, o porque ven facilitada la vida en muchos aspectos? y frente a esto toma una decisión: irse a los pueblos vecinos a anunciar también allí el Evangelio, pues la salvación es para todos y no sólo para algunos, y además... Jesús no quiere dejarse “atrapar” por la gente como un simple “mano santa” que soluciona los problemas a la gente, Él quiere que descubran el verdadero mensaje de Dios y por ende, que descubran al verdadero Dios, es decir, “que no busquen los consuelos de Dios sino al Dios de los consuelos”.
            Esta misma libertad en Cristo es la que permite al apóstol Pablo ser servidor de todos (“Me he hecho todo a todos a fin de ganar a todos. Todo lo hago por el Evangelio”). No tiene problema en hacerse uno como los otros y con los otros, se amolda a las condiciones de vida de sus destinatarios del mensaje evangélico. Pablo anuncia así el Evangelio de la libertad, un Evangelio que libera, porque es el mensaje del AMOR de Dios.
            Sí, este mismo mensaje, esta misma acritud de Jesús y de Pablo nos ayudan a vivir unidos a Dios. Quien se pone en el camino trazado por Cristo Jesús, más allá de los problemas, dificultades, dolores… vivir en la confianza de un Dios que nos ha redimido y quiere que vivamos como tales, en la libertad de los hijos de Dios, en la confianza de saber que “todo lo puedo en Aquél que me conforta”. Amén. 

domingo, 29 de enero de 2012

Cuarto Domingo del Tiempo Ordinario - Ciclo B


Domingo 29 de Enero, 2012

Día del Señor
Señor, que no seamos sordos a tu voz
Sálvanos, Señor y Dios nuestro

Primera Lectura
Lectura del libro del Deuteronomio (18, 15-20)
En aquellos días, habló Moisés al pueblo, diciendo:
“El Señor Dios hará surgir en medio de ustedes, entre sus hermanos, un profeta como yo. A él lo escucharán. Eso es lo que pidieron al Señor, su Dios, cuando estaban reunidos en el monte Horeb: ‘No queremos volver a oír la voz del Señor nuestro Dios, ni volver a ver otra vez ese gran fuego; pues no queremos morir’.
El Señor me respondió:
‘Está bien lo que han dicho. Yo haré surgir en medio de sus hermanos un profeta como tú. Pondré mis palabras en su boca y él dirá lo que le mande yo. A quien no escuche las palabras que él pronuncie en mi nombre, yo le pediré cuentas. Pero el profeta que se atreva a decir en mi nombre lo que yo no le haya mandado, o hable en nombre de otros dioses, será reo de muerte’”.
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Salmo Responsorial Salmo 94
Señor, que no seamos sordos a tu voz.
Vengan, lancemos vivas al Señor, aclamemos al Dios que nos salva. Acerquémonos a él, llenos de júbilo, y démosle gracias.

Vengan, y puestos de rodillas, adoremos y bendigamos al Señor, que nos hizo, pues él es nuestro Dios y nosotros, su pueblo; él es nuestro pastor y nosotros, sus ovejas.

Hagámosle caso al Señor, que nos dice: “No endurezcan su corazón, como el día de la rebelión en el desierto, cuando sus padres dudaron de mí, aunque habían visto mis obras”.

Segunda Lectura
Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Corintios (7, 32-35)
Hermanos: Yo quisiera que ustedes vivieran sin preocupaciones. El hombre soltero se preocupa de las cosas del Señor y de cómo agradarle; en cambio, el hombre casado se preocupa de las cosas de esta vida y de cómo agradarle a su esposa, y por eso tiene dividido el corazón. En la misma forma, la mujer que ya no tiene marido y la soltera se preocupan de las cosas del Señor y se pueden dedicar a él en cuerpo y alma. Por el contrario, la mujer casada se preocupa de las cosas de esta vida y de cómo agradarle a su esposo.
Les digo todo esto para bien de ustedes. Se lo digo, no para ponerles una trampa, sino para que puedan vivir constantemente y sin distracciones en presencia del Señor, tal como conviene.
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Evangelio
† Lectura del santo Evangelio según san Marcos (1, 21-28)
Gloria a ti Señor.
En aquel tiempo, se hallaba Jesús en Cafarnaúm y el sábado fue a la sinagoga y se puso a enseñar. Los oyentes quedaron asombrados de sus palabras, pues enseñaba como quien tiene autoridad y no como los escribas.
Había en la sinagoga un hombre poseído por un espíritu inmundo, que se puso a gritar: “¿Qué quieres tú con nosotros, Jesús de Nazaret? ¿Has venido a acabar con nosotros? Ya sé quién eres: el Santo de Dios”.
Jesús le ordenó: “¡Cállate y sal de él!”
El espíritu inmundo, sacudiendo al hombre con violencia y dando un alarido, salió de él. Todos quedaron estupefactos y se preguntaban: “¿Qué es esto? ¿Qué nueva doctrina es ésta? Este hombre tiene autoridad para mandar hasta a los espíritus inmundos y lo obedecen”. Y muy pronto se extendió su fama por toda Galilea.
Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.
Comentario a la Palabra de Dios
            Queridos hermanos y hermanas, que el Dios de la vida permanezca siempre con todos ustedes y que la paz de Cristo habite en sus corazones y sean signo de la presencia del Amor en medio del mundo por medio de la acción del Espíritu Santo.
            En el libro del Deuteronomio, en el párrafo que hemos leído, se ubica la promesa acerca del profeta futuro, un profeta que será como Moisés, y tal profeta se encargará de mantener vivo el Espíritu de la Ley, será “llevar la Ley en el corazón”.
            En este sentido Pablo en la carta a los corintios nos ayuda a comprender el mensaje y vivirlo, pues aconseja y exhorta a que ninguno viva disperso en preocupaciones sino en vivir el mensaje cristiano.
            El mensaje anunciado desde antiguo se cumple en Cristo Jesús, no ya un profeta sino el Mesías mismo, que habla con autoridad mientras los maestros y escribas no saben hacerlo.
            Jesús impacta por su personalidad, por su mensaje y autoridad en el pueblo mismo. Y esta autoridad se ve de modo patente cuando expulsa al demonio en la sinagoga. La gente se pregunta y queda admirada ante aquél hecho.
            Creo que este pasaje puede ayudarnos a pensar más sobre nuestra vida, si Jesús habla como quien tiene autoridad, entonces tenemos que vivir obedientes a su Palabra para no apartarnos del camino marcado por Él. Muchas veces es peor el pecado del cual somos esclavos que una posesión de un endemoniado, pues no nos decidimos con una “determinada determinación” a vivir la ley, a vivir la Palabra de Dios, a escuchar el mensaje de Cristo, a reconocerlo en nuestras vidas como quien tiene autoridad. Muchas veces vivimos como adormecidos y/o atados afectivamente al pecado y eso no nos deja ser libres, no deja heridos y en vez de anunciar el Reino de Dios, terminamos viviendo y transmitiendo un reino de oscuridad y tinieblas.
            Pidamos al Señor Jesús la gracia de poder ser humildes y obedientes a su mensaje para poder ser anunciadores de un Reino de Luz y no de sombras. Amén.

miércoles, 18 de enero de 2012

Tercer Domingo del Tiempo Ordinario-Ciclo B


Domingo 22 de Enero, 2012

Día del Señor
Descúbrenos, Señor, tus caminos
Yo soy la luz del mundo, dice el Señor

Primera Lectura
Lectura del libro del profeta Jonás (3, 1-5. 10)
En aquellos días, el Señor volvió a hablar a Jonás y le dijo: “Levántate y vete a Nínive, la gran capital, para anunciar ahí el mensaje que te voy a indicar”.
Se levantó Jonás y se fue a Nínive, como le había mandado el Señor. Nínive era una ciudad enorme: hacían falta tres días para recorrerla. Jonás caminó por la ciudad durante un día, pregonando: “Dentro de cuarenta días Nínive será destruida”.
Los ninivitas creyeron en Dios, ordenaron un ayuno y se vistieron de sayal, grandes y pequeños. Cuando Dios vio sus obras y cómo se convertían de su mala vida, cambió de parecer y no les mandó el castigo que había determinado imponerles.
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Salmo Responsorial Salmo 24
Descúbrenos, Señor, tus caminos.
Descúbrenos, Señor, tus caminos, guíanos con la verdad de tu doctrina. Tú eres nuestro Dios y salvador y tenemos en ti nuestra esperanza.

Acuérdate, Señor, que son eternos tu amor y tu ternura. Según ese amor y esa ternura, acuérdate de nosotros.

Porque el Señor es recto y bondadoso, indica a los pecadores el sendero, guía por la senda recta a los humildes y descubre a los pobres sus caminos.

Segunda Lectura
Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Corintios (7, 29-31)
Hermanos: Les quiero decir una cosa: la vida es corta. Por tanto, conviene que los casados vivan como si no lo estuvieran; los que sufren, como si no sufrieran; los que están alegres, como si no se alegraran; los que compran, como si no compraran; los que disfrutan del mundo, como si no disfrutaran de él; porque este mundo que vemos es pasajero.
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Evangelio
† Lectura del santo Evangelio según san Marcos (1, 14-20)
Gloria a ti, Señor.
Después de que arrestaron a Juan el Bautista, Jesús se fue a Galilea para predicar el
Evangelio de Dios y decía:
“Se ha cumplido el tiempo y el Reino de Dios ya está cerca. Arrepiéntanse y crean en el Evangelio”.
Caminaba Jesús por la orilla del lago de Galilea, cuando vio a Simón y a su hermano, Andrés, echando las redes en el lago, pues eran pescadores. Jesús les dijo: “Síganme y haré de ustedes pescadores de hombres”. Inmediatamente dejaron las redes y lo siguieron.
Un poco más adelante, vio a Santiago y a Juan, hijos de Zebedeo, que estaban en una barca, remendando sus redes. Los llamó, y ellos, dejando en la barca a su padre con los trabajadores, se fueron con Jesús.
Palabra del Señor.
Gloria a ti Señor, Jesús.
Comentario a la Palabra de Dios
            Queridos hermanos y hermanas, que el Dios de la vida permanezca siempre con todos ustedes y que la paz de Cristo habite en sus corazones y sean signo de la presencia del Amor en medio del mundo por medio de la acción del Espíritu Santo.
            Hoy tanto el evangelio como la primera lectura tratan de los mismos temas, reforzado también por el salmo y la segunda lectura.
            En el libro de Jonás Dios le da un mandato: "Levántate y vete a Nínive, la gran ciudad, y predícale el mensaje que te digo"; el evangelio de Marcos inicia la vida pública de Jesús diciendo: "Jesús se marchó a Galilea a proclamar el Evangelio de Dios".
            Y el mensaje de Dios no es otro que dar a conocer su voluntad a la humanidad entera. A través de Jonás Dios interviene para que se conviertan, pues Él no quiere que el caos moral siga llevando a la ruina a Nínive. Y tal mensaje es un mensaje de salvación que pasa por el camino de la conversión; así lo manifiestan ambas lecturas. Dios vela por la humanidad y desea que vivan en la libertad de los hijos de Dios y no en el libertinaje, y sólo a través de un camino de conversión podía ayudar en el reconocimiento de sus propios pecados y tomar otra actitud respecto de sus vidas y así ser beneficiarios del perdón y de la redención. Es decir, el centro de la conversión es la Buena Nueva de Dios, es su Palabra anunciada, escuchada y tomada en cuenta.
            De eso se trata en las lecturas de hoy: nos hablan de la centralidad que debe ocupar en nuestra vida cristiana la Palabra de Dios.
            Inmediatamente –en el evangelio- Jesús va llamando a los primeros discípulos, y simplemente los llama, no les dice que se conviertan y después lo sigan, simplemente les dice: “Síganme”. La urgencia del anuncio del Reino y su evidente venida en Jesús hace que el Señor llame servidores de su palabra. No los llama a ellos porque sean mejores que otros o más santos, sino porque simplemente los eligió, como dice en otra parte: “llamó a los que Él quiso”. Jesús llama a sus discípulos y los va capacitando para la misión, y en ese capacitarlos los discípulos van haciendo experiencia de lo que significa seguir la radicalidad de seguir a Jesús.
            Decíamos que la carta de Pablo a los corintios también puede iluminarnos porque la instauración del Reino de Dios en la tierra, el aceptarlo implica un camino de renuncias y de entregas, donde todas las realidades humanas llegan a adquirir un nuevo sentido: comprar, vender, llorar, reírse, casarse o permanecer célibe… más allá de la creencia en aquella época de que el tiempo era corto y el Señor estaba por volver en cualquier momento, para nosotros nos sirve para ubicarnos en las realidades espirituales y viviendo encarnados a la vez. Quien ha aceptado a Cristo Jesús no puede vivir de otra manera: Lo absolutamente definitivo es vivir de acuerdo a la voluntad salvífica de Dios. Es Cristo Jesús quien hace “nuevas todas las cosas” a través de su Reino, pues es Él quien da sentido a nuestras vidas y no lo que somos o tenemos. Vivir unidos a Cristo significa vivir en constante conversión, pero gozosa y alegre de quien vive en la libertad de los hijos de Dios, y no con el peso y la culpa de no saber cómo vivir o preocupados en el presente y futuro.
            Pidamos al Señor Jesús que nos recuerde siempre que el centro de nuestras vidas es Él y no otra cosa, y que las realidades terrenas debemos vivirlas encarnados pero también en la espiritualidad de lo cotidiano, haciendo presente a Dios en lo de cada día y en cada cosa y persona. Amén.