domingo, 29 de enero de 2012

Cuarto Domingo del Tiempo Ordinario - Ciclo B


Domingo 29 de Enero, 2012

Día del Señor
Señor, que no seamos sordos a tu voz
Sálvanos, Señor y Dios nuestro

Primera Lectura
Lectura del libro del Deuteronomio (18, 15-20)
En aquellos días, habló Moisés al pueblo, diciendo:
“El Señor Dios hará surgir en medio de ustedes, entre sus hermanos, un profeta como yo. A él lo escucharán. Eso es lo que pidieron al Señor, su Dios, cuando estaban reunidos en el monte Horeb: ‘No queremos volver a oír la voz del Señor nuestro Dios, ni volver a ver otra vez ese gran fuego; pues no queremos morir’.
El Señor me respondió:
‘Está bien lo que han dicho. Yo haré surgir en medio de sus hermanos un profeta como tú. Pondré mis palabras en su boca y él dirá lo que le mande yo. A quien no escuche las palabras que él pronuncie en mi nombre, yo le pediré cuentas. Pero el profeta que se atreva a decir en mi nombre lo que yo no le haya mandado, o hable en nombre de otros dioses, será reo de muerte’”.
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Salmo Responsorial Salmo 94
Señor, que no seamos sordos a tu voz.
Vengan, lancemos vivas al Señor, aclamemos al Dios que nos salva. Acerquémonos a él, llenos de júbilo, y démosle gracias.

Vengan, y puestos de rodillas, adoremos y bendigamos al Señor, que nos hizo, pues él es nuestro Dios y nosotros, su pueblo; él es nuestro pastor y nosotros, sus ovejas.

Hagámosle caso al Señor, que nos dice: “No endurezcan su corazón, como el día de la rebelión en el desierto, cuando sus padres dudaron de mí, aunque habían visto mis obras”.

Segunda Lectura
Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Corintios (7, 32-35)
Hermanos: Yo quisiera que ustedes vivieran sin preocupaciones. El hombre soltero se preocupa de las cosas del Señor y de cómo agradarle; en cambio, el hombre casado se preocupa de las cosas de esta vida y de cómo agradarle a su esposa, y por eso tiene dividido el corazón. En la misma forma, la mujer que ya no tiene marido y la soltera se preocupan de las cosas del Señor y se pueden dedicar a él en cuerpo y alma. Por el contrario, la mujer casada se preocupa de las cosas de esta vida y de cómo agradarle a su esposo.
Les digo todo esto para bien de ustedes. Se lo digo, no para ponerles una trampa, sino para que puedan vivir constantemente y sin distracciones en presencia del Señor, tal como conviene.
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Evangelio
† Lectura del santo Evangelio según san Marcos (1, 21-28)
Gloria a ti Señor.
En aquel tiempo, se hallaba Jesús en Cafarnaúm y el sábado fue a la sinagoga y se puso a enseñar. Los oyentes quedaron asombrados de sus palabras, pues enseñaba como quien tiene autoridad y no como los escribas.
Había en la sinagoga un hombre poseído por un espíritu inmundo, que se puso a gritar: “¿Qué quieres tú con nosotros, Jesús de Nazaret? ¿Has venido a acabar con nosotros? Ya sé quién eres: el Santo de Dios”.
Jesús le ordenó: “¡Cállate y sal de él!”
El espíritu inmundo, sacudiendo al hombre con violencia y dando un alarido, salió de él. Todos quedaron estupefactos y se preguntaban: “¿Qué es esto? ¿Qué nueva doctrina es ésta? Este hombre tiene autoridad para mandar hasta a los espíritus inmundos y lo obedecen”. Y muy pronto se extendió su fama por toda Galilea.
Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.
Comentario a la Palabra de Dios
            Queridos hermanos y hermanas, que el Dios de la vida permanezca siempre con todos ustedes y que la paz de Cristo habite en sus corazones y sean signo de la presencia del Amor en medio del mundo por medio de la acción del Espíritu Santo.
            En el libro del Deuteronomio, en el párrafo que hemos leído, se ubica la promesa acerca del profeta futuro, un profeta que será como Moisés, y tal profeta se encargará de mantener vivo el Espíritu de la Ley, será “llevar la Ley en el corazón”.
            En este sentido Pablo en la carta a los corintios nos ayuda a comprender el mensaje y vivirlo, pues aconseja y exhorta a que ninguno viva disperso en preocupaciones sino en vivir el mensaje cristiano.
            El mensaje anunciado desde antiguo se cumple en Cristo Jesús, no ya un profeta sino el Mesías mismo, que habla con autoridad mientras los maestros y escribas no saben hacerlo.
            Jesús impacta por su personalidad, por su mensaje y autoridad en el pueblo mismo. Y esta autoridad se ve de modo patente cuando expulsa al demonio en la sinagoga. La gente se pregunta y queda admirada ante aquél hecho.
            Creo que este pasaje puede ayudarnos a pensar más sobre nuestra vida, si Jesús habla como quien tiene autoridad, entonces tenemos que vivir obedientes a su Palabra para no apartarnos del camino marcado por Él. Muchas veces es peor el pecado del cual somos esclavos que una posesión de un endemoniado, pues no nos decidimos con una “determinada determinación” a vivir la ley, a vivir la Palabra de Dios, a escuchar el mensaje de Cristo, a reconocerlo en nuestras vidas como quien tiene autoridad. Muchas veces vivimos como adormecidos y/o atados afectivamente al pecado y eso no nos deja ser libres, no deja heridos y en vez de anunciar el Reino de Dios, terminamos viviendo y transmitiendo un reino de oscuridad y tinieblas.
            Pidamos al Señor Jesús la gracia de poder ser humildes y obedientes a su mensaje para poder ser anunciadores de un Reino de Luz y no de sombras. Amén.

miércoles, 18 de enero de 2012

Tercer Domingo del Tiempo Ordinario-Ciclo B


Domingo 22 de Enero, 2012

Día del Señor
Descúbrenos, Señor, tus caminos
Yo soy la luz del mundo, dice el Señor

Primera Lectura
Lectura del libro del profeta Jonás (3, 1-5. 10)
En aquellos días, el Señor volvió a hablar a Jonás y le dijo: “Levántate y vete a Nínive, la gran capital, para anunciar ahí el mensaje que te voy a indicar”.
Se levantó Jonás y se fue a Nínive, como le había mandado el Señor. Nínive era una ciudad enorme: hacían falta tres días para recorrerla. Jonás caminó por la ciudad durante un día, pregonando: “Dentro de cuarenta días Nínive será destruida”.
Los ninivitas creyeron en Dios, ordenaron un ayuno y se vistieron de sayal, grandes y pequeños. Cuando Dios vio sus obras y cómo se convertían de su mala vida, cambió de parecer y no les mandó el castigo que había determinado imponerles.
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Salmo Responsorial Salmo 24
Descúbrenos, Señor, tus caminos.
Descúbrenos, Señor, tus caminos, guíanos con la verdad de tu doctrina. Tú eres nuestro Dios y salvador y tenemos en ti nuestra esperanza.

Acuérdate, Señor, que son eternos tu amor y tu ternura. Según ese amor y esa ternura, acuérdate de nosotros.

Porque el Señor es recto y bondadoso, indica a los pecadores el sendero, guía por la senda recta a los humildes y descubre a los pobres sus caminos.

Segunda Lectura
Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Corintios (7, 29-31)
Hermanos: Les quiero decir una cosa: la vida es corta. Por tanto, conviene que los casados vivan como si no lo estuvieran; los que sufren, como si no sufrieran; los que están alegres, como si no se alegraran; los que compran, como si no compraran; los que disfrutan del mundo, como si no disfrutaran de él; porque este mundo que vemos es pasajero.
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Evangelio
† Lectura del santo Evangelio según san Marcos (1, 14-20)
Gloria a ti, Señor.
Después de que arrestaron a Juan el Bautista, Jesús se fue a Galilea para predicar el
Evangelio de Dios y decía:
“Se ha cumplido el tiempo y el Reino de Dios ya está cerca. Arrepiéntanse y crean en el Evangelio”.
Caminaba Jesús por la orilla del lago de Galilea, cuando vio a Simón y a su hermano, Andrés, echando las redes en el lago, pues eran pescadores. Jesús les dijo: “Síganme y haré de ustedes pescadores de hombres”. Inmediatamente dejaron las redes y lo siguieron.
Un poco más adelante, vio a Santiago y a Juan, hijos de Zebedeo, que estaban en una barca, remendando sus redes. Los llamó, y ellos, dejando en la barca a su padre con los trabajadores, se fueron con Jesús.
Palabra del Señor.
Gloria a ti Señor, Jesús.
Comentario a la Palabra de Dios
            Queridos hermanos y hermanas, que el Dios de la vida permanezca siempre con todos ustedes y que la paz de Cristo habite en sus corazones y sean signo de la presencia del Amor en medio del mundo por medio de la acción del Espíritu Santo.
            Hoy tanto el evangelio como la primera lectura tratan de los mismos temas, reforzado también por el salmo y la segunda lectura.
            En el libro de Jonás Dios le da un mandato: "Levántate y vete a Nínive, la gran ciudad, y predícale el mensaje que te digo"; el evangelio de Marcos inicia la vida pública de Jesús diciendo: "Jesús se marchó a Galilea a proclamar el Evangelio de Dios".
            Y el mensaje de Dios no es otro que dar a conocer su voluntad a la humanidad entera. A través de Jonás Dios interviene para que se conviertan, pues Él no quiere que el caos moral siga llevando a la ruina a Nínive. Y tal mensaje es un mensaje de salvación que pasa por el camino de la conversión; así lo manifiestan ambas lecturas. Dios vela por la humanidad y desea que vivan en la libertad de los hijos de Dios y no en el libertinaje, y sólo a través de un camino de conversión podía ayudar en el reconocimiento de sus propios pecados y tomar otra actitud respecto de sus vidas y así ser beneficiarios del perdón y de la redención. Es decir, el centro de la conversión es la Buena Nueva de Dios, es su Palabra anunciada, escuchada y tomada en cuenta.
            De eso se trata en las lecturas de hoy: nos hablan de la centralidad que debe ocupar en nuestra vida cristiana la Palabra de Dios.
            Inmediatamente –en el evangelio- Jesús va llamando a los primeros discípulos, y simplemente los llama, no les dice que se conviertan y después lo sigan, simplemente les dice: “Síganme”. La urgencia del anuncio del Reino y su evidente venida en Jesús hace que el Señor llame servidores de su palabra. No los llama a ellos porque sean mejores que otros o más santos, sino porque simplemente los eligió, como dice en otra parte: “llamó a los que Él quiso”. Jesús llama a sus discípulos y los va capacitando para la misión, y en ese capacitarlos los discípulos van haciendo experiencia de lo que significa seguir la radicalidad de seguir a Jesús.
            Decíamos que la carta de Pablo a los corintios también puede iluminarnos porque la instauración del Reino de Dios en la tierra, el aceptarlo implica un camino de renuncias y de entregas, donde todas las realidades humanas llegan a adquirir un nuevo sentido: comprar, vender, llorar, reírse, casarse o permanecer célibe… más allá de la creencia en aquella época de que el tiempo era corto y el Señor estaba por volver en cualquier momento, para nosotros nos sirve para ubicarnos en las realidades espirituales y viviendo encarnados a la vez. Quien ha aceptado a Cristo Jesús no puede vivir de otra manera: Lo absolutamente definitivo es vivir de acuerdo a la voluntad salvífica de Dios. Es Cristo Jesús quien hace “nuevas todas las cosas” a través de su Reino, pues es Él quien da sentido a nuestras vidas y no lo que somos o tenemos. Vivir unidos a Cristo significa vivir en constante conversión, pero gozosa y alegre de quien vive en la libertad de los hijos de Dios, y no con el peso y la culpa de no saber cómo vivir o preocupados en el presente y futuro.
            Pidamos al Señor Jesús que nos recuerde siempre que el centro de nuestras vidas es Él y no otra cosa, y que las realidades terrenas debemos vivirlas encarnados pero también en la espiritualidad de lo cotidiano, haciendo presente a Dios en lo de cada día y en cada cosa y persona. Amén. 

sábado, 31 de diciembre de 2011

Santa María, Madre de Dios

Domingo 01 de Enero, 2012

Solemnidad

Ten piedad de nosotros, Señor, y bendícenos

Que te alaben, Señor, todos los pueblos


Primera Lectura
Lectura del libro de los Números (6, 22-27)
En aquel tiempo, el Señor habló a Moisés y le dijo:
“Di a Aarón y a sus hijos:
‘De esta manera bendecirán a los israelitas: El Señor te bendiga y te proteja, haga resplandecer su rostro sobre ti y te conceda su favor. Que el Señor te mire con benevolencia y te conceda la paz’.
Así invocarán mi nombre
sobre los israelitas y yo los
bendeciré”.
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Salmo Responsorial Salmo 66
Ten piedad de nosotros, Señor, y bendícenos.

Ten piedad de nosotros y bendícenos; vuelve, Señor, tus ojos a nosotros.
Que conozca la tierra tu bondad y los pueblos tu obra salvadora.

Las naciones con júbilo te canten, porque juzgas al mundo con justicia; con equidad tú juzgas a los pueblos y riges en la tierra a las naciones.

Que te alaben, Señor, todos los pueblos, que los pueblos te aclamen todos juntos. Que nos bendiga Dios y que le rinda honor el mundo entero.


Segunda Lectura
Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Gálatas (4, 4-7)
Hermanos: Al llegar la plenitud de los tiempos, envió Dios a su Hijo, nacido de una mujer, nacido bajo la ley, para rescatar a los que estábamos bajo la ley, a fin de hacernos hijos suyos.
Puesto que ya son ustedes hijos, Dios envió a sus corazones el Espíritu de su Hijo, que clama “¡Abbá!”, es decir, ¡Padre! Así que ya no eres siervo, sino hijo; y siendo hijo, eres también heredero por voluntad de Dios.
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor

 Evangelio
† Lectura del santo Evangelio según san Lucas (2, 16-21)
Gloria a ti, Señor.
En aquel tiempo, los pastores fueron a toda prisa hacia Belén y encontraron a María, a José y al niño, recostado en el pesebre. Después de verlo, contaron lo que se les había dicho de aquel niño y cuantos los oían, quedaban maravillados. María, por su parte, guardaba todas estas cosas y las meditaba en su
corazón.
Los pastores se volvieron a sus campos, alabando y glorificando a Dios por todo cuanto habían visto y oído, según lo que se les había anunciado.
Cumplidos los ocho días, circuncidaron al niño y le pusieron el nombre de Jesús, aquel mismo que había dicho el ángel, antes de que el niño fuera concebido.
Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.

Comentario a la Palabra de Dios
Queridos hermanos y hermanas, que la gracia de Nuestro Señor Jesucristo nacido en la humildad de nuestra carne de María Virgen, esté con todos ustedes.

Hoy celebramos con la liturgia la más grande de todas las fiestas de María Virgen, la de «Santa María Madre de Dios», también la «octava de Navidad» por ser el octavo día solemne vivido como un único día con la solemnidad de la navidad, y además por tradición judía «la circuncisión de Jesús», donde al octavo día del nacimiento del niño se lo circuncidaba y se le imponía el nombre.
Hoy también a nivel civil comenzamos un nuevo año, y celebramos la Jornada Mundial por la Paz. Es decir, celebramos muchas cosas en un solo día.
San Pablo en su carta a los Gálatas en el pasaje que hemos leído, nos enseña en pocos renglones una verdad importantísima para nosotros como cristianos, y nos dice que en la plenitud de los tiempos, porque es en él donde Dios ha enviado a su Hijo, «nacido de mujer y nacido bajo la ley», semejante en todo a nosotros, menos en el pecado, y que al nacer el Hijo de Dios en nuestra carne nos ha alcanzado la gracia mayor de llegar a ser también nosotros hijos de Dios, por eso el espíritu que se nos ha dado nos hace invocar «Abba», es decir, Padre. Y por esta gracia enorme de ser hijos en el Hijo nos da una nueva dignidad, la de ser libres, herederos del amor de Dios. Pero esta gracia, si bien es un don inmerecido que proviene de Dios mismo, nosotros debemos hacerla crecer y fructificar para no perder esa dignidad dejando de lado la herencia o malgastando la herencia que nos ha regalado el Padre. Por tanto es don y tarea la de ser hijos de Dios en el Hijo Único de Dios.
El Hijo de Dios viene en la humildad de nuestra carne, es decir, siendo Dios, y sin dejar de serlo asume en el seno de María nuestra misma naturaleza, por eso mismo ser hijos en el Hijo significa que Dios se hizo como nosotros para que nosotros lleguemos a ser como Él, y Él nos mostró el camino: es el de la encarnación, vivir encarnados como hijos en este mundo y en esta realidad que nos toca vivir haciendo presente a Dios siempre y en todo momento.
En el Evangelio se nos presenta la escena de los pastores que -avisados por los ángeles- van a adorar al niño recién nacido. El evangelista Lucas, resalta que el Niño nace humildemente en un pesebre, entre los pequeños y los humildes, que como los pastores de Belén, esperan al salvador, al Mesías anunciado, y son ellos los primeros en ver y adorar al Niño, y ver realizadas las promesas de Dios. El hecho de que se nombre a los pastores creo que no es casualidad, eran personas no muy bien vistas, algunos con fama de ladrones, eran personas ignorantes y por tanto incapaces de cumplir la ley judía; pues bien, a ellos en primer lugar los ángeles invitan a saludar y a adorar al Mesías recién nacido.
La gran fiesta de la Madre de Dios que hoy celebramos es porque todos los "títulos" o gracias recibidas en María son en atención a los méritos de Jesucristo, y por ser LA MADRE DEL SALVADOR, por eso la honramos como MADRE DE DIOS, no porque haya engendrado o creado a Dios, sino porque María es Madre de LA PERSONA DIVINA DE JESÚS, persona donde existen verdaderamente la dos naturalezas divino-humana sin mezcla ni confusión.

En la primera lectura, la de los Números, nos encontramos con una bendición dada a Aarón, porque Dios la reveló a Moisés para que éste la enseñara a Aarón y sus hijos (los sacerdotes del pueblo de Israel), para que sea usada con pueblo.

Es una buena manera de comenzar el año, recibiendo esta bendición de Dios y de la mano de María como Madre de Dios y Madre Nuestra, pidiendo por la Paz y tratando de vivir en la coherencia de sabernos hijos en el Hijo como don y tarea.

Ponemos en las manos del Señor Jesús y de María este año 2011 que termina y este 2012 que comienza, para que nos ayude a ser mejores personas, mejores cristianos, encarnados donde Dios nos ha sembrado y floreciendo con la gracia de Dios dando testimonio de su gran amor por la humanidad expresada en Jersús. Amén.

jueves, 22 de diciembre de 2011


Domingo 25 de Diciembre, 2011
Solemnidad de la Natividad del Señor-Ciclo B

Hoy nos ha nacido el Salvador
Regocíjese todo ante el Señor
Que todos los pueblos aclamen al Señor
Cantemos al Señor un canto nuevo

Primera Lectura
Lectura del libro del profeta Isaías (52, 7-10)
¡Qué hermoso es ver correr sobre los montes al mensajero que anuncia la paz, al mensajero que trae la buena nueva, que pregona la salvación, que dice a Sión: “Tu Dios es rey”!
Escucha: Tus centinelas alzan la voz y todos a una gritan alborozados, porque ven con sus propios ojos al Señor, que retorna a Sión.
Prorrumpan en gritos de alegría, ruinas de Jerusalén, porque el Señor rescata a su pueblo, consuela a Jerusalén. Descubre el Señor su santo brazo a la vista de todas las naciones. Verá la tierra entera la salvación que viene de nuestro Dios.
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Salmo Responsorial Salmo 97
Toda la tierra ha visto al Salvador.
Cantemos al Señor un canto nuevo, pues ha hecho maravillas. Su diestra y su santo brazo le han dado la victoria.

El Señor ha dado a conocer su victoria y ha revelado a las naciones su justicia. Una vez más ha demostrado Dios su amor y su lealtad hacia Israel.

La tierra entera ha contemplado la victoria de nuestro Dios. Que todos los pueblos y naciones aclamen con júbilo al Señor.

Cantemos al Señor al son del arpa, suenen los instrumentos. Aclamemos al son de los clarines al Señor, nuestro rey.

Segunda Lectura
Lectura de la carta a los hebreos (1, 1-6)
En distintas ocasiones y de muchas maneras habló Dios en el pasado a nuestros padres, por boca de los profetas. Ahora, en estos tiempos, nos ha hablado por medio de su Hijo, a quien constituyó heredero de todas las cosas y por medio del cual hizo el universo.
El Hijo es el resplandor de la gloria de Dios, la imagen fiel de su ser y el sostén de todas las cosas con su palabra poderosa.
El mismo, después de efectuar la purificación de los pecados, se sentó a la diestra de la majestad de Dios, en las alturas, tanto más encumbrado sobre los ángeles, cuanto más excelso es el nombre que, como herencia, le corresponde.
Porque ¿a cuál de los ángeles le dijo Dios: Tú eres mi Hijo; yo te he engendrado hoy? ¿O de qué ángel dijo Dios: Yo seré para él un padre y él será para mí un hijo? Además, en otro pasaje, cuando introduce en el mundo a su primogénito, dice: Adórenlo todos los ángeles de Dios.
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Evangelio
† Lectura del santo Evangelio según san Juan (1, 1-18)
Gloria a ti, Señor.
En el principio ya existía aquel que es la Palabra, y aquel que es la Palabra estaba con Dios y era Dios. Ya en el principio él estaba con Dios. Todas las cosas vinieron a la existencia por él y sin él nada empezó de cuanto existe. El era la vida, y la vida era la luz de los hombres. La luz brilla en las tinieblas y las tinieblas no la recibieron.
Hubo un hombre enviado por Dios, que se llamaba Juan. Este vino como testigo, para dar testimonio de la luz, para que todos creyeran por medio de él. El no era la luz, sino testigo de la luz.
Aquel que es la Palabra era la luz verdadera, que ilumina a todo hombre que viene a este mundo. En el mundo estaba; el mundo había sido hecho por él y, sin embargo, el mundo no lo conoció.
Vino a los suyos y los suyos no lo recibieron; pero a todos los que lo recibieron les concedió poder llegar a ser hijos de Dios, a los que creen en su nombre, los cuales no nacieron de la sangre, ni del deseo de la carne, ni por voluntad del hombre, sino que nacieron de Dios.
Y aquel que es la Palabra se hizo hombre y habitó entre nosotros. Hemos visto su gloria, gloria que le corresponde como a Unigénito del Padre, lleno de gracia y de verdad.
Juan el Bautista dio testimonio de él, clamando: “A éste me refería cuando dije: ‘El que viene después de mí, tiene precedencia sobre mí, porque ya existía antes que yo’ ”.
De su plenitud hemos recibido todos gracia sobre gracia. Porque la ley fue dada por medio de Moisés, mientras que la gracia y la verdad vinieron por Jesucristo. A Dios nadie lo ha visto jamás. El Hijo unigénito, que está en el seno del Padre, es quien lo ha revelado.
Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.
Comentario a la Palabra de Dios
            Queridos hermanos y hermanas, que el Dios de la vida que se encarnó y nació del seno purísimo de María permanezca siempre con todos ustedes y que su paz habite en sus corazones y sean signo de la presencia del Amor en medio del mundo por medio de la acción del Espíritu Santo.
            Hoy celebramos la fiesta del nacimiento de Nuestro Señor Jesucristo y se inicia el tiempo de Navidad.
La lectura del libro de Isaías es un canto de alabanza porque se anuncia la liberación de Jerusalén a través del anuncio de que el pueblo que caminaba en tinieblas ha visto una gran luz, y esa luz es gracias al anuncio del nacimiento de un niño que será causa de liberación y de salvación para todo el pueblo, y Él restablecerá la justicia y el derecho entre los suyos. En el contexto en que se escribe el libro de Isaías, la mayoría del pueblo de Israel se encuentra exiliado en Babilonia, son esclavos de los Asirios. Para nosotros hoy, esa promesa se cumple en Cristo Jesús, que se encarna y viene a traernos la luz de la vida y nos alcanza la salvación, es el mensajero que trae buenas nuevas.
            La carta a los Hebreos expresa que muchas veces y de múltiples maneras habló Dios en el pasado a nuestros padres por medio de los profetas, pero en estos últimos tiempos nos habló por medio de su Hijo a quien instituyó heredero de todo. Este himno es a Cristo Jesús, el Verbo y Palabra de Dios. Y es en cierto sentido lo que el Evangelio nos presenta hoy: En el principio la Palabra se encuentra al lado de Dios y por ella son hechas todas las cosas. Es la Palabra preexistente, junto a Dios y antes de todos lo tiempos. Esta Palabra, que es Jesús puso su Morada entre nosotros, se hace carne, asume la condición humana, se hace uno de nosotros.
            Jesús es el Dios con nosotros viene a asumir nuestra carne, nuestra vida humana, nuestro pecado, pero también su venida es una venida de redención, de inmenso amor, y en su nacimiento, está reflejada en la ternura de un niño.
            No hay en la historia gesto más grande que este, el de un Dios hecho como nosotros para poder llevarnos a Él. Esto es signo de un gran amor por ti, por mí, por la humanidad entera.
            El signo de la encarnación del Verbo divino no fue para facilitarnos la vida, para quitarnos el sufrimiento, o para que vivamos despreocupados sin asumir su Palabra, sino que vino para enseñarnos a vivir, para que aprendiéramos a vivir como Él, es decir, encarnados en nuestra propia realidad que es en ella donde Él se nos manifiesta y es en esa realidad donde Dios nos sembró y donde debemos florecer; es así que vino para darle sentido a nuestras vidas, a nuestro dolor y a nuestras alegrías.
            Este es un hermoso gesto de amor de parte de Dios, que aún siendo pecadores e inmerecedores de su gracia, se haya abajado a nuestra condición humana para regalarnos su misma vida divina.
            Por eso, que esta Navidad no pase desapercibida, que sea una verdadera Navidad, una verdadera fiesta para celebrar a Dios hecho niño, al Dios con nosotros, al Dios hecho carne.
            Esta es la misma dinámica que estamos invitados a asumir y a vivir como cristianos, es mediante la encarnación, asumiendo la realidad donde vivimos donde Dios nos sale al encuentro. Él quiere que vivamos encarnados, para hacer que nuestra realidad sea una historia de salvación escrita por Él en nuestras vidas. ¡¡MUY FELIZ Y BENDECIDA NAVIDAD!! Amén.

martes, 13 de diciembre de 2011

Cuarto Domingo de Adviento – Ciclo B


Domingo 18 de Diciembre, 2011

Proclamaré sin cesar la misericordia del Señor
Tú eres mi padre, el Dios que me protege

Primera Lectura
Lectura del segundo libro de Samuel (7, 1-5. 8-12. 14. 16)
Tan pronto como el rey David se instaló en su palacio y el Señor le concedió descansar de todos los enemigos que lo rodeaban, el rey dijo al profeta Natán: “¿Te has dado cuenta de que yo vivo en una mansión de cedro, mientras el arca de Dios sigue alojada en una tienda de campaña?” Natán le respondió:
“Anda y haz todo lo que te dicte el corazón, porque el Señor está contigo”.
Aquella misma noche habló el Señor a Natán y le dijo: “Ve y dile a mi siervo David que el Señor le manda decir esto:
‘¿Piensas que vas a ser tú el que me construya una casa para que yo habite en ella? Yo te saqué de los apriscos y de andar tras las ovejas, para que fueras el jefe de mi pueblo, Israel. Yo estaré contigo en todo lo que emprendas, acabaré con tus enemigos y te haré tan famoso como los hombres más famosos de la tierra.
Le asignaré un lugar a mi pueblo, Israel; lo plantaré allí para que habite en su propia tierra. Vivirá tranquilo y sus enemigos ya no lo oprimirán más, como lo han venido haciendo desde los tiempos en que establecí jueces para gobernar a mi pueblo, Israel. Y a ti, David, te haré descansar de todos tus enemigos.
Además, yo, el Señor, te hago saber que te daré una dinastía; y cuando tus días se hayan cumplido y descanses para siempre con tus padres, engrandeceré a tu hijo, sangre de tu sangre, y consolidaré su reino. Yo seré para él un padre y él será para mí un hijo. Tu casa y tu reino permanecerán para siempre ante mí, y tu trono será estable eternamente’ ”.
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Salmo Responsorial Salmo 88
Proclamaré sin cesar la misericordia del Señor.
Proclamaré sin cesar la misericordia del Señor y daré a conocer que su fidelidad es eterna, pues el Señor ha dicho: “Mi amor es para siempre y mi lealtad, más firme que los cielos.

Un juramento hice a David, mi servidor, una alianza pacté con mi elegido: ‘Consolidaré tu dinastía para siempre y afianzaré tu trono eternamente’.

El me podrá decir: ‘Tú eres mi padre, el Dios que me protege y que me salva’. Yo jamás le retiraré mi amor, ni violaré el juramento que le hice”.

Segunda Lectura
Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Romanos (16, 25-27)
Hermanos: A aquel que puede darles fuerzas para cumplir el Evangelio que yo he proclamado, predicando a Cristo, conforme a la revelación del misterio, mantenido en secreto durante siglos, y que ahora, en cumplimiento del designio eterno de Dios, ha quedado manifestado por las Sagradas Escrituras, para atraer a todas las naciones a la obediencia de la fe, al Dios único, infinitamente sabio, démosle gloria, por Jesucristo, para siempre. Amén.
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Evangelio
† Lectura del santo Evangelio según san Lucas (1, 26-38)
Gloria a ti, Señor.
En aquel tiempo, el ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret, a una virgen desposada con un varón de la estirpe de David, llamado José. La virgen se llamaba María.
Entró el ángel a donde ella estaba y le dijo: “Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo”. Al oír estas palabras, ella se preocupó mucho y se preguntaba qué querría decir semejante saludo.
El ángel le dijo: “No temas, María, porque has hallado gracia ante Dios. Vas a concebir y a dar a luz un hijo y le pondrás por nombre Jesús. El será grande y será llamado Hijo del Altísimo; el Señor Dios le dará el trono de David, su padre, y él reinará sobre la casa de Jacob por los siglos y su reinado no tendrá fin”.
María le dijo entonces al ángel: “¿Cómo podrá ser esto, puesto que no conozco ningún varón?” El ángel le contestó: “El Espíritu Santo descenderá sobre ti y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra. Por eso, el Santo, que va a nacer de ti, será llamado Hijo de Dios.
Ahí tienes a tu parienta Isabel, que a pesar de su vejez, ha concebido un hijo y ya va en el sexto mes la que llamaban estéril, porque no hay nada imposible para Dios”. María contestó: “Yo soy la esclava del Señor; cúmplase en mí lo que me has dicho”. Y el ángel se retiró de su presencia.
Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.
Comentario a la Palabra de Dios
            Queridos hermanos y hermanas, que el Dios de la vida permanezca siempre con todos ustedes y que la paz de Cristo habite en sus corazones y sean signo de la presencia del Amor en medio del mundo por medio de la acción del Espíritu Santo, en la espera gozosa del Señor que viene.
            En la lectura del segundo libro de Samuel se nos presenta una profecía en la cual Dios le dará una descendencia a David, es decir, el linaje de David permanecerá sobre el trono de Israel. Tal promesa la tradición interpretará en relación al Mesías, y este como hijo y descendiente del Rey David. Los evangelistas Mateo y Lucas muestran en sus genealogías a un Jesús descendiente del linaje David, y además se usa el título cristológico “Hijo de David” para hablar del Mesías Jesús; por tanto, Jesús es el Mesías esperado de los tiempos en el cual se cumplen las promesas de Dios.
            El salmo 88 vuelve a confirmar lo de la primera lectura: “Un juramento hice a David, mi servidor, una alianza pacté con mi elegido: ‘Consolidaré tu dinastía para siempre y afianzaré tu trono eternamente’.
El me podrá decir: ‘Tú eres mi padre, el Dios que me protege y que me salva’. Yo jamás le retiraré mi amor, ni violaré el juramento que le hice”.
            La segunda lectura, de la carta de Pablo a los Romanos, dirige una oración de alabanza a Jesucristo, en quien Dios revela el misterio mantenido oculto por siglos y que ahora ha sido dado a conocer a todos. Jesús mismo nos revela el rostro del Padre y es salvación para todos los hombres.
            En el evangelio leemos el anuncio del ángel a María donde se le pone de manifiesto que será la madre de Jesús, pero María, antes de concebir en su seno, concibió a Jesús en su corazón, pues con su actitud de escucha de la palabra de Dios, se convierte en discípula y misionera, porque es capaz de reconocer la acción de Dios en su vida y en la historia. María recibe el anuncio del ángel y se sorprende pero reconoce la acción de Dios y le dice sí.
            Si bien el niño que nacerá de María es el Salvador, el Mesías, Dios no quiere pasar por encima de la voluntad humana y espera el “Sí” de María para poder realizar su obra. Es el misterio de la encarnación. María es la mujer que vive encarnada en la historia de su tiempo y de su pueblo, y por eso la encarnación de Jesús en ella hace que María viva en manera especial la acción de Dios en la historia como historia de salvación.  
            El tiempo del Adviento es un tiempo de espera dichosa en la Natividad. Para nosotros cristianos preparar y celebrar la Navidad es asumir la misma dinámica que vivió María en su “Sí” a Dios: es vivir encarnados en las realidades de nuestro tiempo en la actitud de escucha atenta y activa de la Palabra de Dios que viene a encarnarse en nuestros corazones para regalarnos su redención. Amén.